28014 Madrid
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Hay un momento, en las películas que conforman CinePOLSKA 2026, en que algo deja de encajar. Una relación familiar, una convicción, una forma de entender el mundo. Lo que parecía incuestionable revela de pronto su reverso: aquello que nos sostiene puede convertirse también en un límite. A partir de ahí formulan, desde lugares distintos, una pregunta: qué hacer con lo que hemos recibido cuando ya no basta para imaginar la vida que queremos.
Los seis largometrajes del programa —Sonata, Simona Kossak, Minghun, Pérdida de equilibrio, Los monaguillos y Hogar dulce hogar— muchos de ellos premiados, no perfilan un conjunto homogéneo ni responden a una misma poética. Su relación es más profunda precisamente porque nace de sus diferencias. Cada una sitúa la tensión entre herencia y elección en un territorio distinto: la familia, la naturaleza, el duelo, la adolescencia, la amistad, la educación, las formas de autoridad. Pero en todas hay personajes que se encuentran ante algo que les precede y que, de un modo u otro, pretende determinar quiénes son.
En Sonata (dir. Bartosz Blaschke) esa tensión pasa por la familia y por la posibilidad de descubrir, contra las expectativas establecidas, otra manera de comunicarse y de comprender al otro. Simona Kossak (dir. Adrian Panek) desplaza el conflicto hacia la oposición entre las convenciones sociales y una forma de vida que encuentra en la naturaleza su posibilidad de emancipación. Minghun (dir. Jan P. Matuszyński) convierte el duelo en un desplazamiento físico y cultural: para afrontar la pérdida, sus personajes deben atravesar un universo de códigos que no les pertenece. En Pérdida de equilibrio (dir. Korek Bojanowski) y Los monaguillos (dir. Piotr Domalewski) son los jóvenes quienes empiezan a experimentar la distancia entre las normas que reciben y el mundo que están comenzando a construir por sí mismos. Y Hogar dulce hogar (dir. Wojciech Smarzowski), lleva esa distancia hasta su expresión más perturbadora: allí donde la familia debería garantizar protección, la herencia de determinadas formas de violencia amenaza con reproducirse.
Vistas juntas, estas historias describen un desplazamiento de la pertenencia hacia la posibilidad de elegir. Pero ninguna plantea una emancipación sencilla. Alejarse de lo heredado implica reconocer cuánto permanece en nosotros. Cambiar puede significar perder, revisar un vínculo o asumir una responsabilidad. El pasado no desaparece porque dejemos de obedecerlo.
Ahí reside el punto de encuentro entre películas tan diferentes. En todas, una estructura que parecía natural deja de serlo. La familia ya no puede limitarse a proteger; la tradición ya no puede transmitirse sin ser interrogada; la autoridad debe justificar su legitimidad. El conflicto aparece menos en grandes discursos que en los cuerpos, los gestos, los silencios y las relaciones de poder que organizan la vida cotidiana.
La Polonia que emerge de estas películas es fragmentaria. No pretende ofrecer una radiografía de una sociedad, sino detenerse en algunos lugares donde sus cambios se vuelven visibles. Y precisamente por eso puede ser reconocible más allá de sus fronteras. Crecer significa recibir un mundo que no hemos elegido; madurar, decidir qué parte de ese mundo queremos conservar. La experiencia aquí puede ser polaca; la pregunta, no.
Entre lo heredado y lo elegido se encuentra el territorio común de estas seis películas. No la ruptura con el pasado, sino la necesidad de establecer con él una relación distinta. Porque cambiar no siempre significa dejar atrás aquello que fuimos. A veces significa reconocer cuánto de ello permanece en nosotros y encontrar la distancia necesaria para que no siga decidiendo por nosotros.
Como cierre especial de CinePOLSKA 2026, el programa presenta la proyección de POSDATA. REFLEXIONES SOBRE MI OFICIO, el nuevo cortometraje de los Hermanos Quay realizado en homenaje a Krzysztof Kieślowski con motivo del 30.º aniversario de la muerte de uno de los grandes maestros del cine polaco y europeo.
Kieślowski ocupa un lugar excepcional en la historia del cine contemporáneo. Desde sus primeros documentales hasta sus obras de ficción reconocidas internacionalmente, construyó una filmografía profundamente humanista, dedicada a explorar la complejidad de la naturaleza humana, los dilemas morales y esos pequeños momentos que pueden transformar una vida. Obras como Decálogo, La doble vida de Verónica y la trilogía Tres colores le situaron entre los grandes renovadores del cine europeo, gracias a una mirada única sobre el destino, el azar, la libertad y la identidad.
El homenaje de los Hermanos Quay establece un diálogo entre dos universos creativos profundamente vinculados por la sensibilidad y la reflexión sobre el ser humano. Estas figuras esenciales de la animación contemporánea, han creado un lenguaje artístico propio, donde el cine dialoga con la literatura, la música y las artes visuales. Su fascinación por la cultura polaca y centroeuropea, presente en su obra a través de creadores como Jan Lenica, Walerian Borowczyk o Bruno Schulz, conecta con la misma búsqueda poética que atraviesa el cine de Kieślowski: revelar lo invisible, encontrar la belleza en lo cotidiano y explorar los grandes misterios de la existencia.
POSDATA. REFLEXIONES SOBRE MI OFICIO es mucho más que un homenaje, es una reflexión sobre la creación artística, la memoria y la huella que deja un autor cuya obra continúa inspirando a nuevas generaciones.
CinePOLSKA celebra en 2026 su duodécima edición, organizada por el Instituto Polaco de Cultura y la productora polaca Mañana, con el apoyo del Instituto Polaco de Cine. Esta nueva edición llega a España entre septiembre y diciembre con 51 proyecciones repartidas por Córdoba, Gijón, Madrid, Murcia, Pamplona, Santander, Sevilla, Valladolid y Zaragoza, y cuenta además con el respaldo de festivales tan consagrados como Seminci, FICX y FF Sevilla.